
Tus rituales sonoros
Es una invitación a incorporar el sonido de los cuencos tibetanos a tu vida cotidiana de una forma sencilla, natural y consciente.
No es un curso para aprender a tocar un instrumento.
Es un espacio para descubrir cómo el sonido puede acompañarte en los pequeños momentos del día.
Es una colección de prácticas breves que podrás elegir según lo que necesites en cada momento, porque cada día es diferente y el sonido puede acompañarte de una forma distinta en cada uno de ellos.
Necesitas solo tu cuenco tibetano, unos minutos para ti y el deseo de escucharte.
Habitar el sonido es aprender a habitarte a ti.
rituales para integrar el sonido en tu vida
comenzar el dia
El primer sonido
Tu primer encuentro con el cuenco tibetano.
Busca un lugar tranquilo. Siéntate cómodamente.
Conecta con tu respiración. Conecta con el presente.
Cuando estés lista/o, hazlo soñar una sola vez.
Escucha. No hagas nada mas.
Sigue el sonido desde su nacimiento hasta que desaparezca completamente.
Deja unos instantes de silencio y vuelve a tocarlo.
Esta vez intenta escuchar algo diferente: la profundidad, los armónicos, los tonos, las vibraciones…
Entre cada sonido deja un espacio de silencio. Observa. Conecta. Escucha.
No se trata de hacer sonar el cuenco, se trata de descubrir todo lo que ocurre cuando lo escuches.
Crear una intención
Como quieres vivir este nuevo día.
Antes de comenzar el día, busca un momento de calma.
Siéntate y coloca el cuenco adelante de ti.
Mientras escuchas el sonido que se expande, pregúntate:
Que quiero cultivar hoy? calma, presencia, confianza, alegría, escucha…
Vuelvas a soñar el cuenco. Mientras el cuenco suena imagina la vibración de la palabra que elegiste te acompaña durante tu día, como una dirección a la que puedes regresar.
No puedes decidir todo lo que el día traerá, pero puedes elegir desde donde quieres atravesarlo.
Buenos días
Despierta con presencia.
Tomate un momento antes de empezar el día.
Busca unos minutos para colocar tu cuenco cerca de ti y hazlo sonar suavemente.
Escucha como nace el sonido.
Cuando inspires, escucha.
Cuando expires, escucha.
No intentes cambiar tu respiración, solo permite que el sonido y tu respiración comparten el mismo espacio.
Después de unos momentos, haz soñar nuevamente el cuenco.
Esta vez, siente como tu respiración parece moverse junto a la vibración.
Repite todas la veces que quieras, encuentra tu ritmo.
Antes de levantarte, toma una última respiración profunda y siente tu cuerpo presente.
A veces basta con detenerte y escuchar como respiras para estar presente.
Volver a ti
Volver al cuerpo
Sentir el cuerpo a través del sonido.
Busca un lugar tranquilo y siéntate cómodamente.
Lleva tu atención al cuerpo. Sientes cómo estás, pies, piernas, hombros, abdomen, pecho, hombros, rostro..
Cuando estás preparado haz soñar el cuenco suavemente.
Mientras el sonido se expande, deja que tu atención recorra el cuerpo.
Observa simplemente, sin buscar algo en particular.
Deja que el sonido se vaya apagando. Cuando ya no puedes escucharlos, permanece quieto.
Tu cuerpo también escucha. La vibración puede ser una forma de volver a el.
Escuchar el silencio
Descubrir los sonidos dentro del silencio.
No existe un silencio completamente vacío.
La respiración, el cuerpo, el viento, un pájaro lejano, un movimiento…
Durante unos instantes no hagas nada. Cierra los ojos y escucha.
Quisaz al principio aparecerán sonidos más evidentes, No lo apartes.
Ahora lleva tu atencion a los sonidos más pequeños.
Tal vez descubras sonidos que antes no habías percibido.
El silencio no es ausencia de sonido. Es un espacio para escuchar lo que normalmente no escuchamos.
Momento de pausa
Baja el ritmo del día en 5 minutos.
Hay momentos que solo necesitas parar.
Cuando notes que vas demasiado deprisa, simplemente detente.
Si tienes un Cuenco cerca simplemente hazlo sonar una vez.
Si no lo tienes, puedes utilizar cualquier sonido que te ayude a marcar este momento, puede ser incluso tu propia voz.
Mientras escuchas, deja todo lo que estabas haciendo.
No tienes que resolver nada.
No tienes que pensar en lo siguiente.
Solo estar aquí. Después de una respiraciónes, escucha de nuevo el espacio que te rodea.
Cuando estás listo/a continua con tu día.
Tomarte una pausa no es perder tiempo. Es cuidarte.
Habitar tus espacios
Mi rincón de calma
Crea un espacio para tu practica.
No necesitas un lugar perfecto. solo un pequeño rincón que puedas reconocer como tuyo, donde detenerte, respirara y escucharte.
Puede ser un espacio permanente o algo que preparas cada vez que quieras regalarte unos minutos de presencia.
Un lugar sencillo puede ayudarte a crear el habito de volver a ti.
Armoniza tu hogar
Carga tu hogar con una intención
El sonido es una forma de energía y puede transformar la vibración de tu espacio. Agarra tu cuenco en tus manos, cierra los ojos, toma unas respiraciones profundas y piensa a que sensación quiere generar a través del sonido. Toca el cuenco y recorre todos los espacios de tu hogar llenando el ambiente de esta energía.
Nuestro pensamientos son los que crean la realidad, tu puedes cambiar tu entorno.
Habitar tus emociones
Gratitud
Lo que tengo en mi vida
A veces vivimos la rutina diaria de forma tan automática, que nos olvidamos parar y observar lo que nos rodea y la suerte de poder tener todo lo que necesitamos. Este ritual es una invitación a tomarte unos minutos para reconocer lo que te genera gratitud en tu vida. Agarra tu cuenco, cierra los ojos, toma unas respiraciones profundas y piensa a tres cosas por las cuales sientes gratitud. Cuando las tienes toca el cuenco por cada una de ellas, como para enviar tu mensaje al universo.
Reconocer lo que esta en tu vida, te permite vivirlo con mas presencia.
Soltar
Hacer espacio para lo nuevo
Este ritual te da la oportunidad de escucharte y reconocer lo que, en este momento de tu vida, esta cargando un peso y soltarlo. Empieza con tocar tu cuenco tibetano y conectar con tu respiración, observa como la percibes, lenta, rápida, cortada, profunda…simplemente observa, sin juzgar. Tomate tu tiempo para sentir y nombra 3 o mas emociones que generan molestia en tu cuerpo. Cuando las tienes toca tu cuenco por cada una de ellas, visualizando como la vibracion va absorbiendo la emoción y la disuelve en el ambiente hasta desaparecer junta al sonido. Al terminar quédate en quietud escuchando el silencio y observa. Notas algunas diferencias en tu cuerpo ahora?
Cuando reconocemos lo que nos estanca y lo soltamos, dejamos espacio fértil para las nuevas oportunidades.
Cerrar el dia
Antes de dormir
Despedir el día
Toma unos minutos para volver a ti. Empieza a tocar tu cuenco tibetano frotándolo y generando todas sus vibraciones y armónicos. Deja que su sonido te acompañe a recorrer el día, sin juzgarlo: lo que te dio, lo que te movió, lo que te dolió, lo que quedo pendiente y lo que estuvo bien. Con cada resonancia, permite que el día encuentre su lugar y que tu puedas dejarlo atrás, descansar y aliviar tu mente.
Cerrar el día en armonía significa darle su lugar y permitirte descansar sin necesidad de resolver lo que pertenece a mañana.
Buenas noches
Entregate al descanso
Toca tu cuenco tibetano con ultimo gesto del dia. no necesitas pensar en nada, ni buscar ningún estado especial. escucha como el sonido aparece, se sostiene y poco a poco se desvanece. Cuando llegue el silencio, permanece ahi. Deja que el cuerpo se abandone al descanso.
Descansar significa también confiar y dejar de sostenerlo todo.
Crea tu conexion
Escucha la Naturaleza
Sonidos y naturaleza
Una practica para salir del ruido y volver a escuchar. Combina el sonido de tu cuenco tibetano con los sonidos de la naturaleza, dejando que ambos se encuentren y te lleven hacia una escucha mas abierta y presente.
Cuando escuchamos de verdad, volvemos a sentirnos vivos y parte del todo.
Compartir el sonido
Presencia para otros
Una practica para regalar unos minutos de presencia a alguien. Simplemente toca tu cuenco, sin necesidad de dirigir ni transformar nada. Escucha, acompaña y deja que el sonido cree un espacio compartido.
A veces el mejor regalo que podemos ofrecer es nuestra presencia.
Tu ritual especial
Crea el tuyo
Todos podemos crear nuestro propio ritual: pequeños gestos sencillos y cotidianos, que nos ayudan a hacer una pausa y volver a nosotros. Elige un momento y una forma de tocar tu cuenco, que tenga un significado para ti, y deja que este sonido se convierta, con el tiempo, en una forma de regresar a tu centro.
Cuando un gesto nace de la presencia, puede convertirse en un lugar al que regresar.
El sonido siempre está disponible para recordarte el camino de vuelta a ti.
Regálate este instante de presencia, respirar y dejar que la vibración te acompañe.
Espero que estos rituales encuentren un lugar en tu día a día y que, poco a poco, el sonido se convierta en un compañero de vida.
Aun no tienes un cuenco tibetano?
Si sientes que ha llegado el momento de comenzar este viaje, en la tienda Sonora encontrarás una selección de cuencos elegidos con cariño para acompañarte en tu practica.
Encuentra el cuenco cantor que conecte contigo!
